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Listos para este verano, …

Si ya vives en Suiza, te habrás percatado como los nativos o locales están al pendiente de las tormentas, sean las de nieve durante el invierno o mientras avanza la primavera, rastrean los días lluviosos y despejados para programar paseos así como rutas de senderismo. Esto con el fin de disfrutar la luminosidad veraniega y recargarse de vitamina D en la montaña, así como de ejercitarse. 

Pero en verano lo más anhelado son simplemente el sol e ir a nadar! Con ansia esperamos la intensidad los rayos del sol y la subida paulatina de la temperatura del agua para zambullnos en albercas, ríos y lagos en todo el país. 

En publicaciones pasadas de este blog ya se mencionó el „Aareboot”, un actividad del agrado de muchos. Pero si no confías en las corrientes del Aare, aún existen muchas otras activides a desarrollar y disfrutar. La ciudad de Berna cuenta con piscinas al aire libre de acceso gratuito; si deseas rentar un casillero (locker) solo te solicitan un depósito a cambio de la llave, mismo que recuperas al devolverla.

Si te interesa ampliar tu bagaje de conocimiento histórico sobre las antiguas piscinas en Suiza, te compartimos que la primera piscina fue diseñada para el uso de mujeres en el año de 1837. Algo cerca de Bauschänzli, en el río Limmat de Zürich. En el año de 1888 esta fue sustituida por la actual piscina para mujeres ubicada en “Stadthausquai”, hoy considerada como la más antigua en toda Suiza.

Piscinas en Berna, por orden de construcción:

  1. Marzili

Esta alberca se abrevia como tal por estar situada en el barrio Marzili, al margen  del río Aare. Sin duda alguna es de las más visitadas, tanto por berneses como por turistas de los alrededores y extranjeros, gracias tambien a su cercania al centro de la ciudad. Hay acceso desde la terraza del Parlamento o del mirador del Kleine Schanze; son pocos minutos ya sea bajando al nivel del río con el tren de Marzili o caminando, en ambos casos disfrutando de vistas panorámicas increíbles.

La primera versión de la piscina data del año de 1782, en ese entonces se cobraba la entrada para nadar. En 1822, Phocion Heinrich Clias inauguró el balneario llamado como “académico” pues otorgaban lecciones de nado. Era una piscina ovalada alimentada por el río Aare en el lugar de la actual. 

El complejo cuenta con una piscina con carriles de entrenamiento y otra zona de nadar libre. Al lado cuenta con otra alberca diseñada para clavados con su pequeña torre y al sur dos piscinas más diseñadas para niños pequeños. Hay también un área de juegos para niños con arenero, cafetería, casilleros, cambiadores, regaderas externas y un estanque que conecta con un canal al río Aare.

Dato curioso: Su planeación separaba el  área de mujeres de la de varones, ambas con piscinas y complejo propio incluyendo regaderas externas, vestidores y casilleros. Gracias a ello es bastante grande y si eres buen observador notarás su distribución. No fue hasta 1957,  cuando se añadió la zona verde y en 1968 la piscina de 50 metros como en la actualidad.

Nadar en el Río Aare 

Los bañistas se cambian y preparan en el área de la piscina de Marzili para recorrer un sendero río arriba hasta el punto de entrada de su elección; a partir de donde se inmersan y se dejan llevar por la corriente del río, generalmente rápida. Objetivo cumplido, se nada el tramo hasta un punto de salida autorizado. En varios lugares cercanos a la piscina y aguas abajo hay acceso a tierra con escaleras y pasamanos integrados.

2. Lorraine

Esta alberca aún conserva el diseño utilizado en en el siglo antepasado, piscinas con un fondo de conservación natural del entorno, con algas y peces, ya que el sistema se alimenta del río Aare. Inició sus servicios a la ciudad aproximadamente en el año 1892. 

Este tipo de alberca ayuda a tu cuerpo a flotar en las condiciones de densidad y temperatura del río. Se recomienda si es tu primera vez en agua dulce. Es el lugar conocido y visitado por las familias bernesas, como ideal para entrenar a sus hijos, incluso desde bebés. Por lo general, los pequeños comienzan a nadar en el río a partir de esta altura del Aare, pues a partir del puente de Kornhaus la corriente suele ser más lenta y menos profunda. Esto difiere de otros puntos río arriba, como el “Eicholz” en las inmediaciones de Wabern, inmediación donde se encuentra la alberca de Marzili.

Es asi que la alberca de Lorraine ofrece a los bañistas un punto de partida alternativo río abajo del Aare, siendo punto de salida cualquier escalera antes de la exclusa ubicada en el barrio de Whyler.

Y si buscas una piscina con condiciones similares a la de Lorraine alimentada también con el afluente del río Aare tenemos otra alberca llamada Schwäbis pero en la ciudad de Thun. 

3. Weyermannhaus

El nombre de Weyermannhaus se debe al sitio, territorio de una finca que llevó ese nombre dentro del distrito de Untermatt, barrio conocido por su zona industrial. Según los antecedentes históricos de la zona, en el siglo XVI existieron hasta tres grandes estanques naturales interconectados que se utilizaron como balnearios naturales, hasta que por necesidad de terrenos fértiles los secaron y convirtieron la zona con su profundidad natural en área de cultivo. 

Como su referencia más antigua se encontraron escrituras públicas en registro de que el 1 de marzo de 1235, Heinrich von Hohenstaufen entregó a Peter de Bubenberg, entonces alcalde de Berna, un estanque en las afuera de la ciudad como parte del feudo de la comunidad. Cien años más tarde, en 1338; la ciudad de Berna vende un estanque que se considera es el de Weyermanns.

El vocablo suizo-aleman “ Weyerli” significa estanque. Se trata de una piscina al aire libre que también suele utilizarse como pista de hielo artificial durante el invierno. Se localiza en el distrito de Untermatt en el oeste de la ciudad de Berna. Su superficie mide 16,000 metros cuadrados y una piscina con circunferencia de 460 metros, que son alrrededor de unos 25.000 metros cúbicos de agua. Con los que se considera la piscina al aire libre más grande de Suiza; y de Europa occidental (aproximadamente 19 veces más grande que la piscina de 50 metros de Marzili). En veranos calurosos como el de 2018, más de 310.000 bañistas visitaron las instalaciones. La zona de la piscina exterior está bien urbanizada y es de gran importancia para la población del oeste de Berna.

Fue construida en 1958 por el arquitecto Hans Beyeler y ampliada en 1971 se amplió. Desde entonces el complejo deportivo actual incluye, además de la llamativa piscina en forma de lago, la piscina techada (Hallenbad) y la pista de hielo artificial así como las correspondientes infraestructuras (casilleros, baños, cambiadores, área para niños con fuentes, mesas de ping pong y terraza). También cuenta con un restaurante en el complejo así como la alberca techada con agua templada, a la que se da uso en invierno, conocida como “Hallenbad”.

La experiencia de conocerla por si sola es refrescante; no dejes de visitarla este verano. 

4. Wyler

La piscina de Wyler se construyó en 1971 y es la tercera piscina más grande de la ciudad de Berna con 50 metros, posee una instalación de buceo, dos piscinas aparte de la principal y otra infantil. Actualmente está en proceso de renovación y prevén estar abriendo a finales de junio. 

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Ka-We-De

No dejo de mencionar esta piscina propicia para niños a partir de seis o siete años que ya nadan. Su profundidad no va más allá se 1.50 y es totalmente plana. Durante el invierno se convertía hasta hace poco en pista de hielo artificial para entrenamiento de Hockey, y por ello un lugar muy querido por muchos berneses que la disfrutaron en su infancia tanto en verano como en el invierno. Actualmente se encuentra cerrada en tiempo de frío por reconstrucción. 

La historia de este complejo ubicado justo al lado de “Dählhölzli” o parque de animales, cuenta que fue diseñado como pista de patinaje artificial que sirviera como piscina de olas en verano. Dicho proyecto demoró dos años hasta arrancar en 1932, obra del arquitecto Rodolfo von Sinner y Hans Beyeler. 

Para su tiempo fue un diseño innovador y pionero al combinar “hielo y agua” en un mismo lugar. Las instalaciones pasaron por una reforma de ampliación en 1980, agregando  la segunda alberca y ampliando el área de guardarropa y unas fuentes como área de juego para los niños. 

No fue mencionada en el primer bloque pues se cobra el acceso: adultos ronda los 6 francos y alrededor de 2.70 francos para menores. 

Muri y Köniz tienen alternativas igualmente. 

En el siguiente blog, esperamos seguir trayendo temas de tu agrado e interés. Y si tienes algo que compartirnos o contarnos te invitamos a participar en nuestro blog “dejando huella”. 

Escrito por Mystrals

Alberca Marzili

Alberca Lorraine
Alberca Weyermannhaus
Río Aare altura de Marzili

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